Bodega con toneles de Vino

Todos los vinos tienen unas temperaturas ideales de consumos, ya sean vinos blancos, vinos tintos, espumosos, etc.   Todos deben de enfriarse para consumirlos si la temperatura se encuentra por encima de la temperaturas ideales de consumo.

La famosa frase:

“los vinos tintos deben de consumirse a temperatura ambiente”

es uno de los mitos falsos del mundo del vino que más éxito ha conseguido.

Pero querido lector a la frase le falta la coletilla final que para el caso es fundamental “de la bodega”; es decir, los 16-18 ºC en los que se suelen encontrar la mayoría de las bodegas subterráneas, siempre hablando de vinos tintos.

Si estas viviendo el un vino tinto en verano a temperatura ambiente en buena parte de España al calor del verano estás bebiendo el vino a demasiada temperatura. Así de claro.

Ese exceso de temperatura va a influir en el aroma, su sabor y su tacto.

Bien es cierto que normalmente tomamos medidas para bajar la temperatura, de un vino blanco, pero en pocas ocasiones nos atrevemos a hacer lo mismo con los vinos tintos.

En el caso del vino blanco el peligro en muchas ocasiones es el inverso, el vino debe de estar frío, pero no congelado, sobre todo si el vino blanco lleva crianza.

Cuando un vino está demasiado frío, sea bueno o malo, su aroma desaparece y se vuelve totalmente neutro, estamos matando nuestro disfrute del vino.

Debemos preguntarnos entonces por los efectos que produce la temperatura sobre los vinos tintos o blancos.

Aroma

Cuanto mayor es la temperatura de un vino, más volátiles serán sus aromas y, por lo tanto, más intenso nos resultará.  A temperaturas altas, los vinos se vuelven ardientes y alcohólicos.

Los aromas se evaporan con mayor rapidez, tanto los recogidos por vía directa (nasales) como los absorbidos por vía indirecta (retronasales), ya que la temperatura del vino en el interior de la boca aumenta de 2 a 5º  en cinco segundos. También a mayor temperatura aumentan los sabores ácidos.

A menor temperatura iremos eliminando su capacidad olfativa y notaremos en exceso su cuerpo, y la astringencia provocada por los taninos.

Por lo que a temperaturas muy bajas es ésta, menos intenso y aromático resultará.

Gusto

El frescor modera las sensaciones ácidas, los excesos de azúcar y la fuerza alcohólica.

Por el contrario, el calor exalta todas estas sensaciones y modera el amargor de los taninos.

Por esta razón los vinos tánicos (con mucha presencia de taninos) necesitarán más temperatura y, por el contrario, los que son más ácidos deberán servirse más bien frescos.

Salado, amargo y astringente se ven reforzados con la disminución de la temperatura. Por eso un vino tinto con crianza no debe de servirse nunca excesivamente frío.

El carácter ardiente en los vinos es consecuencia del la acidez y el alcohol del vino, carácter que potencia el aumento de temperatura del vino, por lo que los vinos blancos con elevada acidez deben de servirse frescos.

Dulzor del vino y de alcohol se potencia con la temperatura, por eso servimos los vinos dulces fríos.

Efervescencia

El gas carbónico se libera con más rapidez si la temperatura es alta, por lo tanto, los espumosos deberán servirse fríos y mantenerse en una cubitera con agua y hielo a lo largo de la comida.

Para mantener los vinos a su temperatura ideal lo optimo es un armario climatizado que entiendo que no todo el mundo tiene. Si no disponéis de uno quizá  el método más aconsejable es el de la cubitera con hielo y agua. El agua con hielos es un buen conductor del frío.

Para enfriar los vinos tintos a temperatura de consumo 18º puedes intentarlo en una zona fresca de la casa  durante 24 horas siempre y cuando la temperatura de esa zona de la casa ronde los 18º.

Si vuestra casa esta a 25º no es buena idea tomar el vino tinto a esa temperatura, en ese caso procuraría enfriarlo hasta los 18º con la cubitera y el hielo, controlando la temperatura para que no baje demasiado.

Queda dar unas indicaciones sobre las temperaturas ideales para los distintos tipos de vinos. En líneas generales las temperaturas idóneas  son las que podéis ver en la infografía de Solarium Rioja:

temperatura del los vinos

Las temperaturas son orientativas, y una de las cosas divertidas que tiene el mundo del vino, es precisamente que busques la temperatura adecuada para el vino que estás tomando.

Por último no olvidemos que el vino en la copa gana un par de grados suplementarios, por lo que si la sala existe una elevada temperatura debemos de tener el vino fresco para que no se caliente.

Una última recomendación para hosteleros para  obtener este resultado, resulta muy práctico el empleo de cámaras multi-temperaturas, para tener cada tipo de vino a su temperatura ideal.

A modo de conclusión tanto los vinos tintos como los blancos deben de ser servidos y mantenidos a su temperatura ideal ya que tanto el calor excesivo, como el frío excesivo influyen en las características del vino. Eso sí, el tomar el vino un grado más arriba o más abajo es una decisión personal, pero lo que parece es claro es que tomar el vino a temperatura ambiente a 30 grados no parece en ningún caso adecuado.

Si te ha gustado por favor compartelo en las redes sociales, te quedo muy agradecido.

Fotografía cortesía de Ana Ramirez de Arellano e infografia de Solarium Rioja.
Qué efectos tiene la temperatura en los vinos tintos y blancos

4 thoughts on “Qué efectos tiene la temperatura en los vinos tintos y blancos

  • 14 julio, 2016 a las 20:03
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    Por descuido se nos quedaron 25 botellas de vino tinto a la intemperie (..tiradas en el suelo despues de la reunión de Año Nuevo..)
    La consulta sería: estarán aún en condiciones de ser consumidas sin riesgo alguno.?

    Responder
    • 28 julio, 2016 a las 13:41
      Enlace permanente

      Mario Alberto
      Si se encuentran con su corcho intacto no deberían de tener problemas desde el punto de vista de que sean peligrosos para la salud. Se han envejecido vinos hasta debajo del mar.
      Otra cosa es lo que le pueda haber pasado al vino durante ese tiempo, si le ha dado la luz del sol directamente, ha sufrido temperaturas muy altas o muy bajas, etc, el vino es un ser vivo y puede haber sufrido cambios y transformaciones poco convenientes para mantener su calidad.
      La decisión es tuya Mario Alberto.

      Responder
  • 16 enero, 2017 a las 08:30
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    Nos ha sucedido algo similar. Hemos dejado durante un par de semanas unas cajas de Tanat y otras de Freixenet en nuestro galpón para almacenarlas y nos hemos dado cuenta que es un lugar donde se eleva la temperatura durante el día por no ser ventilado.
    Las botellas están cerradas y en cajas. No han recibido luz, pero si calor. ¿Debemos preocuparnos?
    Gracias!

    Responder
  • 16 enero, 2017 a las 10:50
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    Poco más puedo decirte de lo que le he dicho a Mario Alberto.
    Si los corchos permanecen intactos y es su sitio no debería de haber problemas con el hecho de tomar esos vinos desde el punto de vista de que puedan resultar peligrosos para la salud.
    En cuanto a la temperatura si puede provocar daños en la calidad del vino. Cuanto mayor temperatura más fácil es que las características del vino puedan haber sido alteradas.
    Evidentemente no es mismo que la temperatura que hayan aguantado los vinos sean de 20 – 22 grados, en cuyo caso el mayor problema puedes ser la falta de ventilación, que de 30 o 40 grados centígrados, cuanto mayor sea esa temperatura más fácil el que ese vino tenga posibilidades de que haya perdido algunas características propias, o ganado otras indeseadas.
    Dejar los vinos en una habitación a oscuras y con temperatura estable por debajo de los 20ºC es una buena opción, pero debemos vigilar la humedad y que tenga buena ventilación para que no florezcan hongos en el corcho ni coja malos olores. No debemos olvidar que los corchos son cierres porosos por donde se intercambian gases y donde prosperan los microorganismos.
    Por esta misma razón si el corcho esta muy desplazado puede haber entrado aire que ese el peor enemigo de la calidad del vino, ya que el oxigeno lo deteriora, además de que pueden entrar otro tipo de microorganismos a influir en la evolución del vino.
    Me temo que no lo sabréis hasta que los abráis.

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