copa de Albariño

¿Por qué los albariños son vinos para el verano ? te estarás preguntando inquieto lector 

Tomas la copa de vino, la observas inquisitivo, color, variedad utilizada, vas descartando opciones. Hueles la copa, la agitas, y te planteas mediterráneo o Atlántico, quizá continental, es frutal o más bien floral, y así continuas jugando en una cata a ciegas a acercarte al vino.

Variedades de uvas, suelos, clima y elaboración son elementos que identifican al vino, sobretodo cuando la mano del hombre no se empeña en esconderlos.

Ahora que hemos entrado en verano el sueño de todo gran vino es acercarse a la singularidad y frescura de los vinos atlánticos; frescos por naturaleza, ácidos por definición y suaves por carácter, tres excelentes rasgos que te permitirán disfrurtar unos grandes vinos para el verano.

Vamos a centrar nuestra atención en los blancos producidos en las Rías Baixas donde la presencia de un tipo de uva como la albariña lleva al culmén  las características de este vino Atlántico blanco.

Sí hablaremos de los vinos albariños de la DO Rías Baixas, de intenso aroma de notas frutales y toques florales, de una acidez moderada, en boca dan todo el juego de un albariño en verano, ya que resalta la frescura del vino albarño. Son vinos que, si me permitís la expresión, pelean perfectamente con el calor del verano.

Parece que esa temperaturas moderadas hicieran de los Rías Baixas blancos una reserva de frescor cuando más lo necesitamos en el verano más cálido.

Cepas con uva albariña

Son vinos que servidos a la temperatura adecuada liberan todo el frescor de las Rías Gallegas, donde la cepa vive en temperaturas siempre frescas, aunque nunca frías. Este es un punto importante, con 30º o incluso 40 grados en verano buscamos poner el vino lo más frio posible para compesnsar esa sensción de calor.

Si lo servimos el vino a una temperatura muy baja (6 ó 7º C) el vino no expresa todo su potencial, pues la mayor parte de sus compuestos no se volatilizan.

Diferente a lo que ocurre con altas temperaturas a partir de 16º C, en estas condiciones el vino blanco expresaría compuestos, tales como el alcohol, que nos podría llevar a la situación de rechazar ese vino. Aconsejamos una temperatura entre 9 y 10º C.

En lo más crudo del invierno la temperatura en las zonas de producción no baja nunca de los 9 – 10 grados centígrados que curiosamente es la temperatura a la que se recomienda tomarlo, parece que a los albariños nos les van las temperaturas suaves en las que se cría, con inviernos sin fríos extremos.

En cualquier sitio que estéis este verano no dudéis en pedir un albariño, llevar la botella a esa temperatura, y agradeceréis el frescor que ese vino lleva dentro, ya que la sensación de frescor que aporta no lo hace solo por la temperatura sino por la acidez y frescor que viene implícitos en los buenos albariños. Permite recomendar nuestro Ruta do Recordo no olvidareis la experiencia de tomarlo a la temperatura adecuada en un día torrido de verano.

Y aunque una cosa no quieta la otra, dale una oportunidad a un blanco de verano, solo tienes que abrir la botella y disfrutar de todo su frescor, frente a u tinto de verano mucho más trabajoso de hacer.

Ya sea antes de comer como aperitivo, como en la comida da un excelente juego.

Maridaje de vinos albariños

Marida con muchas de las comidas que en verano hacemos, ya sea por devoción buscando comidas menos grasas que en invierno, ya sea en fiestas familiares que se prodigan por estas fechas.

Marisco: siempre que pensamos en una buena bandeja de marisco, esta debería venir acompañada de un excelente Albariño. Nécoras, centollas, cigalas, ostras y mejillones combinan a la perfección. Recuerda que este vino nace de viñas que están en muchas ocasiones a escasa distancia de las Rías, donde, ¡oh! casualidad viven y crecen estos mariscos.

Pescados: es fantástico con  pescados que tengan un altos contenido en gelatina, como el rodaballo, bacalao, atún. Amigos unas buenas cocochas de merluza o bacalao al pilpil con un albariño fresco es un placer de dioses.

Carnes: es un vino idóneo para las carnes blancas, y va fantastico con aves de corral. Sobre todo si a la carne le añadimos algún tipo de salsa con base de mantequilla o nata, toques cítricos, mostaza o hierbas como el estragón.

Arriesgando un poco más os propongo que lo toméis con carnes algo grasas y hacemos una sugerencia atrevida de la mano de Gónzalo Parra en el Confidencial como el resto de las recomendaciones de maridaje: probar un buen cochinillo con este tipo de vino.

Arroces: risottos, arroces cremosos o arroces de pescado, maridan de forma escelente con los albariños.

Quesos: excelente para acompañar quesos elaborados con leche de cabra. No lo recomendamos para quesos my fuertes, ya que el sabor de estos predominará por encima del sabor del vino. Quizá para esos quesos fuertes un tinto con crianza sea mejor elección.

Comida japonesa: Quizá un maridaje más exótico, pero que duda cabe que hacen buena pareja la que forman el sushi, el sashimi o el tataki de atún con el vino de Albariño. Sorprendente que tradiciones que nacen en continentes y océanos distintos puedan congeniar esa manera.

Amigos lo dicho, un albariño y a disfrutar del vino para el verano.

Rías Baixas, albariños, vinos para el verano

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